Mi primer post

 

El primer aliento.

Paso dado.

Palabra sentida.

Amor entregado.

Desengaño digerido.

Cicatriz curtida.

La primera lección aprendida.

 

Nos empeñamos en recordar siempre el primero. ¿Y acaso el que sigue es menos importante?

El siguiente aliento reafirma más la vida, el segundo paso amplía miras. Otra palabra reconforta y el amor debe ser elástico. No quedarse en amar solo uno, sino amar más. Todo. Pese a que amar algunas veces descorazone. Sufrir desengaños nos hace sabios y las lecciones serán de por vida. Las cicatrices cubrirán cuerpo y alma. Y todo ello será valioso.

Lo que sigue no es poco.

Me niego a que mi recuerdo recaiga tan solo en este primer post. No quiero jugar ese juego.

Que mis recuerdos se renueven cada día porque cada día aporte algo nuevo. Ese es mi propósito para este blog. Y el que también os pido a vosotros. Porque un blog es compartir. Lo que escribo nace muerto si no tengo quien me lea.

Doy y recibo.

Durante mucho tiempo he jugado al juego del eco, ese en el que simulas alzar tu voz aun sabiendo que en el fondo no hay nadie, aun sabiendo que al final todo queda conmigo. Vanidad de vanidades.

Hablo y me atrevo a hacerlo en alto. Grito pero soy yo quien me hablo, soy yo quien me escucho y soy yo quien me afirmo.

¿Acaso soy caracola?

Desde luego algo tengo de caracola, también ellas murmullan a solas cantos que mecen olas y así consiguen dormirse; o tal vez sea caracol, porque he cargado a cuestas con mi hogar hecho de trazos y letras. Y eso era suficiente.

Un cielo para mi sola.

Amontonando sueños. Coleccionando bocetos que evolucionaron solos y apilando montones de palabras en hojas sueltas que crecieron formando libros. Y todo, todo, todo lo fui guardando en un cajón.

¿Qué vale mi cielo si solo yo lo contemplo?

Quiero quitarme el peso de esconderme.

Dibujos, cuentos, reflexiones y conversaciones conmigo y con vosotros. No. Los recuerdos no los forjará este primer post. Los haremos juntos en todo lo bueno que está por llegar. Escribiremos y pintaremos mil y dos más cielos a partir de hoy.

 

Psss, psss, pssss.

Gracias a tantos. A este armazón bonito que ha logrado diseñar La Casa del Árbol, gracias por su paciencia conmigo, por esa actitud tan generosa y complaciente. Gracias a los que confían en mi trabajo, a todos y cada uno de los encargos privados (¡Eh, sí! ¡Sabes que va por ti!), porque sois el comienzo de todo. Gracias a Gema de Estudio Requetebién por retarme a salir de la comodidad de pintar solo a mi antojo, por darme la oportunidad de ver mis ilustraciones en sus invitaciones ideales. A Pandora por confiar en mí año tras año y así ilustrar reportajes de la preciosa revista Olivatessen. Un sueño cumplido. A Daniel por su apoyo y buen trabajo y a Leandro por hacerlo tan fácil pese a tanta duda. Gracias a los que habéis tenido el detalle de escribirme y darme impulso para seguir. A los que me habéis esperado. Gracias a mi amiga Virginia por tantos favores; por sus fotos, consejos y tiempo, y por tanta buena charla creativa. Y gracias a mi dulce hermana Isabel por estar siempre ahí.

 

 

Pin It on Pinterest

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar